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NO DEJES QUE ESTE MAL ACABE CONTIGO

La violencia hacia la mujer con el tiempo se ha convertido en una enfermedad causante de muchos males. Esta problemática ha ido avanzando como el cáncer, a su paso se ha llevado la vida de muchas mujeres. Si no le ponemos un alto pronto, este cáncer acabará con nosotras.
Mientras escribo esta columna, dos mujer son víctimas de maltrato y en el tiempo que se tomen en leer estas líneas es muy probable que una mujer este siendo asesinada por su pareja. Y es que en el Perú entre el 2004 y julio del 2007 han muerto cerca de 403 mujeres en manos de sus agresores como consecuencia de la violencia, según el ENDES. Al ver estas macabras cifras se da uno cuenta de la cruel realidad que vive nuestro país. Por esta razón, erradicar esta plaga es uno de los retos del la Sociedad y del Gobierno durante esta legislatura.
Ver todos los días en los noticiarios mujeres asesinadas víctima de esta plaga es muy denigrante y a su vez triste, porque esto indica que en vez de conseguir el progreso de nuestro país, estamos yendo en retroceso. Hoy en día hay instituciones que se encargan de tratar de erradicar esta lacra, y digo tratar porque estas instituciones no pueden lograrlo todo ellas solas, necesitan la ayuda de toda la sociedad para eliminar de raíz este problema.
A mí como mujer que soy, me causa una profunda tristeza ver esta cruel realidad. A la vez, temor porque tengo hermanas que en un futuro conseguirán pareja, y no me gustaría que una de ellas fuera victima de esta horrible lacra. Tú mujer que estas leyendo estas líneas no debes permitir que esto continúe, tú debes de ser la primera en denunciar este crimen, sí crimen porque están atentando contra tu vida, salud mental, física y sexual. Tienes que saber que hay leyes que te amparan y que tú también tienes derechos así como lo tienen tus agresores. No debes de temer, tienes que ser fuerte y derrocar este problema que te ah puesto en cautiverio a ti y a tus hijos.
Y a los hombres que también están leyendo, si uno de ustedes es el causante de este mal, busque ayuda porque la verdad es muy probable que tengan problemas psicológicos. No es muy normal que una persona disfrute maltratando a otra, ni asesinándola. Dios dijo ama a tu prójimo como a ti mismo, así es como debemos de hacer y estaremos junto él.



Por: Pamela Daniel Armas

MALTRATO A LA MUJER

Existen dos tipos de maltratos, el físico y el psicológico. Comprender por qué se dan estas situaciones es difícil determinarlo, pero hay que tener en cuenta que estos agravios no se dan de la noche a la mañana como equivocadamente creemos. El maltrato físico no es exclusivo de los hombres, pero son quienes más lo emplean, porque el maltrato psicológico, además de ellos, también lo emplean las mujeres. Pero sí hay algo de lo que la mujer es culpable: el haber dado lugar a que se diera esa situación.

Muchas mujeres se condenan, ellas mismas, a ese infierno pudiéndolo evitar. Las mujeres deben tener la capacidad de decir, ¡No!, a lo que no le conviene y ese es el problema, que las señoritas son muy débiles.

El hombre, al principio, puede ser perfecto, ser un tipo genial, el novio ideal, pero luego es cuando cambian las cosas. Cuando el Principe Azul o el novio perfecto desaparece para convertirse en una persona agresiva, posesiva y celoso. Todos los mal tratadores responden a un mismo patrón de comportamiento; son novios muy acaparadores, celosos, controladores, tienen mal comportamiento con su pareja, poca autoestima y son inseguros. De todas las campañas que hay, el fin es denunciar los maltratos, pero no hay manera de evitarlos, por lo que el problema seguirá existiendo. Va seguir habiendo mujeres maltratadas, habrá más protección para ellas, pero el problema ¿seguirá ahí?

La solución no es que la mujer sea valiente para denunciar unos malos tratos. La solución es que la mujer sea valiente para dejar al hombre ante los primeros síntomas. Porque hay chicas jóvenes que sus novios les han levantado la mano o incluso las han golpeado, y siguen con ellos. El problema no aparece de la noche a la mañana. Mujeres, me dirijo a todas aquellas que son víctimas de maltrato, es mentira que un hombre bueno se convierte en un monstruo. El monstruo siempre estuvo presente, pero ustedes no quisieron verlo.

Al primer indicio de maltrato de parte de su pareja acudir a la comisaría más cercana o llamar al 626 – 1600.


Por: Pedro Vásquez

Mujer, rompe el silencio

Viene formando parte de nuestra cultura la creencia de que la violencia física o psicológica sirve para formar el carácter, esta teoría sin fundamento alguno, es la culpable para que día a día cientos y miles de mujeres sean víctimas de maltratos por parte de sus parejas. Se estima que una de cada tres mujeres es agredida alguna vez en el trayecto de su vida. De las cuales, la gran mayoría aún no han encontrado la fórmula para salir de este badén, ya que de manera constante son atormentadas por estos energúmenos que sin piedad actúan sin medir las consecuencias.

Muy pocas han sabido reaccionar, demostrando su coraje y no permitieron que sus derechos como mujer fuesen estropeados, y considero que esto es digno de rescatar. Es lamentable que muchas de ellas al no contar con una fuente de ingreso propio y depender de su pareja, prefieran seguir llevando una vida llena de maltrato. Continuamente se han escrito artículos, se han realizado spots, afiches; con la finalidad de revertir o sensibilizar a estos agresores, sin embargo, este tipo de acciones, no ha sido suficiente como para frenar y menos poner fin este caso, Las estadísticas del MIMDES son alarmantes, al revelar que solo en el 2009 hasta la fecha, 30 mil 485 mujeres en edad fértil, sufrieron maltrato por parte de su pareja.

El transcurrir de los años y el poco interés que se le ha dado a este tema permitió que este fenómeno (agresor vs víctima) creara raíz en la sociedad. Por lo tanto, la solución para erradicar la violencia no es un tema que se logrará de un día para otro. Si no más bien, será el resultado de un proceso que deberíamos iniciar hoy mismo, que las mujeres rompan ese silencio que se convierte en cómplice del agresor, que denuncien inmediatamente los maltratos. Por otro lado, es hora de trabajar con las niñas y adolecentes, educarlos con una mentalidad distinta de tal forma que valoren la importancia de su persona, sepan que existen leyes y autoridades que les protegen y no caigan en ese hoyo que hoy en día muchas mujeres cayeron. También el gobierno tiene que fortalecer los derechos que protejan a las mujeres, y ser más drástico al sancionar a los agresores. Esta iniciativa será el comienzo para poner fin a esta falencia atroz, contra las mujeres.



Por: Oved Chuquivala


La violencia contra la mujer, violación a los derechos humanos

“La violencia es quizás la más violenta violación de los derechos humanos y quizás la más generalizada. No conoce límites geográficos, culturales o económicos. Mientras continúe, no podemos afirmar que estemos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz.” - Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas.
Según datos de las Naciones Unidas, cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo y una de cada cinco es víctima de violencia en sus propios hogares, según lo revela la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estando en pleno siglo XXI, en todos los países del mundo, hombre y mujeres no encuentran las mismas oportunidades ni estatus. Esta desigualdad es muchas veces el principal “tropiezo” con que se encuentra la erradicación de la violencia de género y por ende la violencia contra la mujer.

En 1981, la ONU ya daba muestras de alarma y advertía que “la discriminación contra la mujer viola los principios de la igualdad de derechos y del respeto de la dignidad humana”; en la declaración de Pekín (1993) se calificaba la violencia de género como una importante “violación de los derechos humanos”.

Hay muchas mujeres que son agredidas cada día, física o psicológicamente, en la intimidad de su hogar que tendría que ser una zona de protección segura, lo cual ahora queda muy lejos de la realidad. Pero si vamos aún más allá del ámbito doméstico, encontramos las agresiones y violencias que sufren las mujeres tan solo por el hecho de serlo.

Al pensar o tratar de identificar las causas del por qué se produce este entorno violento que encierra a la mujer, los expertos han vertido diferente opiniones y la que más ha tomado fuerza ha sido: la desigualdad que existe entre hombres y mujeres, en todo un mundo que sigue siendo predominantemente machista. Este “machismo”, este estereotipo cultural y social, no es fácil de erradicar, por lo mismo que son heredados de un modelo tradicional que se impone desde un modelo patriarcal, el hombre es fuerte, mientras que a la mujer se la relaciona con la sumisión.

Hasta hace relativamente poco, no ha sido fácil llegar al grado de conciencia sobre los derechos de las mujeres que existe hoy. Antes el problema de las parejas y la violencia, era un tema de puertas cerradas que solo se trataba en el hogar y donde nadie más se podía entrometer. Hoy, gran parte de la sociedad ha tomado conciencia sobre el tema de violencia, haciéndonos entender que para erradicarla, hace falta no mirar hacia otro lado, sino enfrentar el problema de raíz.


Son muchas mas medidas preventivas y de asistencia que muchas naciones contemplan en sus leyes para poder detener la violencia contra la mujer. El cambio es posible, denunciar el maltrato desde un primer momento en que se ven los signos de alarma es un buen comienzo. Las redes regionales, nacionales y mundiales creadas por grupos de mujeres están creciendo en fuerza y en impacto apoyando a otras mujeres para que se liberen de las cadenas de la violencia. Estas redes han inspirado una amplia gama de campañas que han hecho de este tema el centro de atención mundial.






El tema de la violencia contra la mujer, es actual, esta entre nosotros, lo permitimos y lo apoyamos al no denunciarlo y al no tomar las medidas necesarias para evitarlo. La parte más importante de concientizar, es el de pasar a la acción y saber que estos actos son condenados por ser violaciones contra los derechos de un ser humano, como tu, como yo, erradicarla, queda bajo responsabilidad de cada uno.







Por: Pamela Alarcón

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